LA FUNDACIÓN DE LA CASA EN CEUTA

   
       
  Vicente Calvo, Gobernador Eclesiástico    
     
 

 

     El Colegio de Ceuta fue la primera casa que la Congregación fundó en Andalucía y Ceuta.

    La petición corrió a cargo del Comandante General de la Plaza y del Gobernador Eclesiástico, así reza en la misiva que el General envió el 13 de Febrero de 1886 al Excmo. e Ilmo. Sr. Don Vicente Calvo, Obispo de Cádiz, y que en lo que es posible transcribir consta:

 

"Muy Señor mío y respetable Prelado: la desmoralización en que encontré esta Plaza al tomar el mando de ella me surgió la idea de establecer escuela de niñas dirigidas por monjas de la enseñanza que por su sistema reconocido de dulzura y atracción, educasen convenientemente a las desvalidas. Hice las gestiones necesarias para que se cediera por el Ministerio de la Guerra un edificio ruinoso que se ha rehabilitado y añadido las dependencias necesarias, habiendo construido además los enseres y mobiliarios indispensables. Todo esto se ha costeado por donativos del Ayuntamiento y personas de la población. Mi mujer que con otras señoras se han dedicado a obra tan caritativa y moralizadora ,se ha dirigido a V. para que se dignase proveer la indicada escuela de las monjas necesarias, porque según tengo entendido había V. prometido las mandaría de Santander, pero sin duda por sus ocupaciones no ha podido V. contestar .Resulta de lo expuesto que todo lo preparado se está perdiendo y por otra parte, con las grandes obras de cuarteles y pabellones que se están ejecutando, tengo una gran responsabilidad en dejar por más tiempo sin ocupar el local de referencia exclusivamente concedido para el mencionado uso, por lo que de no usarlo se emplearía por el ramo de Guerra.

    Por consiguiente el objeto de dirigir a V. la presente es para rogarle que, si lo tiene a bien, se sirva manifestarme si puede, en breve plazo mandar las monjas franciscanas de Santa … y disponer desde luego que vengan, ó a no serle posible nosotros gestionaremos en seguida lo necesario para traer otras con quienes ya se está en tratos, y solo se espera de su determinación.

Reiterándole mi súplica, y dispensándome de la molestia, se ofrece de V. como su más atento y seguro servidor".

 

José López Pinto.

 

Como es fácil deducir de la transcripción, se desprende que la petición la hace el Comandante General de la Plaza ante la situación social y anímica que en aquella época tenía la ciudad. Pese a la petición que parece era demorada por el Obispo de Cádiz, existían otro tipo de gestiones con otras órdenes, por si el Obispo no respondía.

Según se desprende de otro escrito, del Obispo de la Diócesis de Barcelona, el Deán de la Santa Iglesia Catedral de Ceuta y Gobernador Eclesiástico de la Diócesis, con la anuencia del obispo de Cádiz se dirigió directamente a la Orden de La Inmaculada Concepción para solicitar su llegada a Ceuta, así la Madre Valentina Vigo, Superiora General del Instituto de Religiosas de la Inmaculada Concepción hace suya la petición al Sr. Obispo de Barcelona el 6 de Diciembre de 1886,solicitando permiso y licencia para instalarse en Ceuta y "abrir a las mismas un nuevo campo para poder dedicarse a los importantes ministerios de la Enseñanza y Beneficencia que constituyen el objeto primordial del Instituto". La respuesta del Obispo de Barcelona fue positiva con lo que se inició todo el proceso de creación de la nueva casa en Ceuta.

Así en las vísperas de la Navidad del año 1.886 llegaron a Ceuta las seis primeras Madres Fundadoras, acompañadas de la Madre General, Valentina Vigo.

Pronto comenzaría el trabajo de reorganización, así en la mañana del 27 de Diciembre, Valentina Vigo y Comas en calidad de Superiora General de la Inmaculada Concepción de María se dirigía al Gobernador Eclesiástico de la Diócesis en los siguientes términos:

            “Que enterada de la necesidad en que se halla la población de Ceuta, de tener una Comunidad de Religiosas que dé a las niñas sólida educación cristiana, única que robustece la sana moralidad de las naciones y deseando vivamente, confiada en los auxilios celestiales, que sea el Instituto de la Inmaculada Concepción, que la Divina Providencia ha puesto a su cuidado, el que se encargue de la expresada educación en instrucción de las jóvenes de esta Ciudad, a V.J. rendidamente suplica:

            Se digne autorizarla para fundar en esta Plaza de Ceuta un Colegio para niñas dirigido por Religiosas de su Instituto.

            Gracia por la recurrente espera conseguir del reconocido V.F. cuya vida Dios guarde muchos años”

 

                                                           Ceuta, 27 de Diciembre de 1886"

 

            Con fecha 28 de diciembre aparece un Auto del Gobernador Eclesiástico, D. José Xiqués y del Presbítero D. José Cañamaque en el que se le concede permiso para fundar en Ceuta un Colegio para niñas, además, les pide un ejemplar de las Reglas y Constituciones con las que se dirige el Instituto de Religiosas.

            A día 29 de diciembre del mismo año, se hace constar un nuevo auto del Gobernador Eclesiástico y del Presbítero en el que se expresan las condiciones para la apertura de la Casa-Colegio, que a continuación indicamos:

            “Primera: Las Señoras Religiosas encargadas del Colego, que se titulará de Ntra. Sra. de África, darán a sus alumnas la instrucción primaria elemental y superior conforme a las Reglas y Constituciones del Instituto.

            Segunda: Admitirán en el Colegio o Academia a las niñas desde la edad de tres años y cuando las condiciones del edificio lo permitan admitirán también niños desde la expresada edad de tres años hasta seis.

            Tercera: En clase separada instruirán y educarán gratuitamente a treinta niñas pobres que el M.J. Sr. Alcalde y Gabildo municipal escogerán de entre los vecinos más necesitados de esta Plaza de Ceuta.

            Cuarta: Las Señoras Religiosas acompañarán a la Misa Mayor que se celebra en la Santa Iglesia Catedral, a las señoritas  que asistirán a sus clases, todos los días de obligación de oírla; y si a causa del mal tiempo no les es fácil ir a la Catedral, las acompañarán a la Misa que en la Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de Los Remedios se celebra a las once todos los días festivos.

            En justa compensación de los precedentes cargos disfrutarán;

            Primero: Del edificio conocido en esta con el nombre de Hospital de Mujeres, cedido por Real Orden de veinte y ocho de Agosto de mil ochocientos ochenta y cuatro con el objeto de establecer en él un Colegio para la educación de señoritas, cuya Real Orden está al último de este Expediente señalado con el número 1; el inventario en la misma dispuesto de lo existente en el local en el día de la cesión que está anotado con el número dos. Del mismo modo disfrutarán de las mejoras hechas en el edificio que consta en su mayor parte en el inventario señalado con el número tres, y de que en el tiempo se hiciesen, así como del mobiliario y utensilios existentes hoy en el establecimiento y los que en lo sucesivo se vayan adquiriendo.

            Segundo: Disfrutarán de las mensualidades que vayan satisfaciendo las señoritas por razón de la instrucción y educación que recibirán de las señoras religiosas, así en las clases o asignaturas de adorno.

            Tercero: Disfrutarán también de la subvención de ciento veinte y cinco pesetas con que el M.J. Gabildo Municipal las asistirá mensualmente como justa gratificación por encargo de instruir en el Colegio a treinta niñas pobres.

            La Junta de Señoras queda en proteger y auxiliar a las señoras religiosas en cuanto les sea posible auxiliarles y protegerlas.

           

            Así lo decretó y firma el M.J. Sr. Gobernador Eclesiástico, de  que certifico D. José Xiqués, Pbro. José Cañamaque”

 

            De esta forma comenzó su andadura el Colegio, llamado en principio Ntra. Sra. de África, hoy Inmaculada Concepción. El local en el cual se ubicaron pertenecía al Ministerio de la Guerra, era un antiguo Hospital de Mujeres, en las proximidades de la Barriada de San Amaro, al parecer frente al actual Parque de Artillería en unas casas bajas.